viernes, enero 25, 2013

DE CADA DéCADA

Se acaban diez años de golpe, matemática implacable del tiempo. Diez años de dormir, soñar, despertar. Imposible hacer balance, la realidad está en curso incesante.

Tengo en casa una fuente de felicidad infinita de unos ocho kilos de peso, que crece y miro como si fuera perfectamente tonto.

Y todas las cosas que eran importantes lo son de otra manera o no lo son, o están en el olvido o en la retina, las cosas que son importantes ahora, son muy importantes y no son cosas.

Tal vez haya sido ya el entierro de mi juventud, y no me he dado cuenta. Tal vez será esa ceremonia en algún momento entre ahora y dentro de unas horas. Lo cierto es que ya lo decía aquel cantante en una cinta de cromo, algo parecido a  que soy  feliz

en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.

Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual.

Y si esto fuera poco,
tengo mis sueños

que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.

Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos y los vivos de mi felicidad.

y gracias