Me figuro, que la poesía llamada Silva, será otra especie de confusión, semejante a la del Ditirambo.
Metrófilo. Es cosa muy diversa. No tiene en sí otro desorden sino el de no estar distribuidas sus estancias ni arreglados sus consonantes. Se reduce su formación a un tejido de cien versos, o doscientos, o más, todos ellos de once pies, o unos de siete y otros de once; sin división alguna de estancias; ni orden alguno fijo en la colocación de los consonantes, que pueden esparcirse libremente, como se quiere. Te daré por modelo de estas poesías la que compuso nuestro Lope de Vega para describir la creación del mundo, y su primitiva felicidad. Empieza así:
I.
Fábrica fue de inmensa arquitectura
este mundo inferior, que el hombre imita;
2
pues, como punto indivisible, cierra
de su circunferencia la hermosura.
3
Ya copiosa la tierra
de cuanto en ella habita
con tantos peregrinos ornamentos:
4
Llenos los tres primeros elementos
de peces, fieras, y aves, que vivían
de toda ley exentos,
si bien al hombre en paz reconocían:
5
Aun no pálido el oro,
porque nadie buscaba su tesoro,
y el diamante tan bruto, aunque brillante,
que más era peñasco, que diamante
6
Los árboles sembrados de colores,
y los prados de flores.
1 comentario:
es
Publicar un comentario