jueves, abril 07, 2011
razones programáticas
Esta reacción por tu parte la podía esperar si no fuera porque eres un pensamiento efímero, un hermoso hueco sin lobos acotados, un lugar donde respirar distinto. Paredes de pliegues suaves, esquinas de sombras de matices, llena de lugares donde mirar y otros donde quedarse ciego, reflejos largos de distancias lejos, múltiples recorridos, madera, metal, calidez y sonrisa. Ausencia de hotel, presentimiento de evidencia. Multitud de rostros y de pieles, paisaje de personas, de luces, de sol y árbol, de flores ordenadas, de miradas y estancias fuera. Casa que surge, que crece, se divide o ensancha, recipiente de abrazos y besos, de lecturas, música, conversaciones y dibujos, de amigos de vino o de vino triste, de promesas, de caminos, de libros en el agua. Una casa de mañanas largas y de noches cortas. De tardes con silencios y pensamiento. Llena de ollas y de brazos, de bocas, de fruta fresca y olor a limpio, a madera y a cuero. Casa de terrazas desnudas, de lugar donde ubicarse bien acompañado. Hogar que hable de los que lo viven o lo han soñado, de los que vienen. Suelos de pasos, techos de mirada, paredes con dedos. Pizarras largas llenas de palabras y dibujos, escondites y puertas a la calle donde todo vuelva a empezar en otra parte. Y que esa dirección también exista dentro.
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