lunes, julio 31, 2006

De fotos. Hace una semana

Domingo en el trabajo, un domingo peculiar, no hace mucho calor en medio de tantos días con tanto calor. Sin embargo el ventilador ajeno a las discusiones sopla en mi espalda y en la silla.

Me he levantado tarde, dormí mis horas, o al menos algunas de las que el tiempo y el trabajo me deben. La casa en desorden, la secadora llena y casi seca con el filtro olvidado. Un rato sacando pelusas de las entrañas del aparato. Desayuno con café de cafetera y con mis dibujos el último con el café viejo - que se vuelve más opaco con el tiempo- y el desorden prácticamente inmóvil y no saber si abrir o cerrar las ventanas por el calor. Me ducho me visto me voy a la calle.

Me dirijo a Paris plages. La playa en parís una paradoja, los turistas, los extranjeros, los parisinos o algunos, mujeres gordas en bikini, mujeres en bikini, muchas gentes, gafas de sol, vaporizadores de agua, sol, una playa artificial, sin alma. Me encuentro a MG y a su esposa y hablamos de CL y de cómo va la vida. Y veo que trabajo mucho, que siempre he trabajado mucho, que casi he acabado arquitectura y que me voy a españa sin pausa. Me acuerdo de mis amiguetes, y pienso que tenemos que verlos más.


Sigo con el paseo, de casa por la rue beaubourg al sena y luego por abajo (quiero decir los quais, los muelles) parís plages hasta casi Sully Morland.

Y giro hacia el Marais, después me encontraría un restaurante libanés justo antes de la rue des rosiers, en la rue des rosiers un rabino me dio la mano y me preguntó si era judío, le dije que no y me pidió perdón. Al final tenía a lo mejor razón mi tío Angel y éramos en un pasado judíos o tenemos semejanza. Aunque lo que está claro es que los seres humanos nos parecemos muchos judíos, católicos, argelinos, franceses, españoles, políticos o putas o lo que sea. Qué humanidad la nuestra siempre queriendo dividirse en dos grupos.

En fin. Eso pasa después.

Antes me encuentro con la maison de la photographie y veo un cartel sobre la fotografía italiana. Pienso que nunca he ido y entro sin dudar. No entiendo muy bien porqué. Me cuesta 3 euros, no es mucho, con mi carnet de estudiante.

El ejercicio de la mirada, tal vez la forma más importante del aprendizaje o de los aprendizajes.

Fotos de arquitecturas,

de personas, el edificio muy agradable, entre lo antiguo y lo moderno, saliendo e introduciendo el paisaje exterior.

También fotos de Beirut,

de la guerra de antes, no la de ahora.


Muchas fotos, puedes mirarlas en internet buscando Gabriele Basilico.

Y en un momento dado de la exposición re-descubro la imagen del cartel de la entrada de la exposición “Un été italien”, título no muy sugestivo, pero la imagen del cartel :


Me llama mucho la atención y leo el título y se llama Valence.

Y es cierto.




Es Valencia, al lado del politécnico, los edificios de la literaria. Pasaba todos los días por delante hace siete años. Creo que esta imagen me ha llevado a ver la exposición de forma inconsciente.

Las casualidades.

Y después acabo de ver la exposición y me compro un fallafel después del paseo relatado antes.

Y me siento en las escaleras de la iglesia des Blancs Manteaux. Y una negra habla desnuda con el móvil por la ventana.

No hay comentarios: