A veces y de repente me encuentro con la garganta llena de gritos para las
palabras y los dedos
Entonces me digo y me entiendo, me miro a mi retrato y me digo que es
evidente que toda esta sangre que escupo en el otro lado es
normaL
(la palabra horrenda flota enmedio de su nada.)
Aparte es evidente de escupir retazos de organos vitales si hemos pasado
tanto tiempo en el infierno.
Y escupir en publico, mirar en publico las trayectorias liquidas.
Cerrar los ojos a las lluvias.
Pintar con palabras la cabeza - esa materia blanda dentro de huesos y pelos
y carne y piel - solo cuando ordenada no nos resulta repugnante (separa la
piel y la materia blanda y los pelos y la carne y la piel) y el miedo y el
tiempo.
Nunca hubiera pensado mirar tan lejos.
2 comentarios:
Cuánto puede doler el cuerpo. Cuánto puede cambiarnos la vida el cuerpo
o tan cerca...
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