miércoles, febrero 23, 2005

(no) una semana en el infierno sin o con v también

Martes de trabajo sin dormir después de aquel lunes 14 de febrero (paradojas del destino, yo que siempre culpé a los grandes almacenes más que al espíritu vengativo del cupido), trabajo y despierto y sorprendido. Como con A, ceno con M, contarlo todo y celebrar. Que bueno es esto de la amistad cuando uno la necesita y cuando no.

Miércoles consigo asistir a una inauguración al Palais de Tokyo, Orlan y un arquitecto, y otras cosillas sueltas en ese museo tan vacío, deshabitado. Antes teléfonos. Después silencio.

Jueves en Raymond Losserand hacemos un pot, por fin mía, o al menos en parte minoritaria aunque sea, algo mía, un algo. Mínimo. Bailando en el despacho, no intenten hacer esto en su lugar de trabajo. Celebraciones, por fin cosas que celebrar.

Viernes Opera con M, La flauta mágica versión de la Fura dels BAus y un artista catalán de interés cuyo nombre olvido. Consigue profundizar en el cuento, lo vimos sin subtítulos y con los comentarios añadidos. Una experiencia fuerte, dolorosa de circunstancias, a punto de salir en la angustia,
Después de la opera concierto de Jazz Soul brutal, fichaje de belleza, preguntas, debe de haber en alguna parte una mujer hermosa con la piel reversible, hermosa por dentro y por fuera, espero como el que desespera. Toca J la trompeta. Fuerte.

Sábado, me levanto y me voy a nadar a la piscina de la butte aux cailles y gran sensación de volver a encontrar el cuerpo y la respiración. Luego conozco a algunos nuevos aquí quienes vienen de la Valencia de G.

Por la noche vamos a la estrella de la muerte y a bares de la zona de Barbès con frío. Vuelta pronto en precongelación. Buena noche.

Domingo de paseo a trabajar me encuentro a Fred, sigo hasta el trabajo y a la reunión solamente viene Franck. Esta frase parece de un libro para adolescentes.

Trabajo y por la noche ceno con en la mercerie, me llama M, y hay que llevarla a urgencias, a la Salpêtrière, al final no es nada, pero son las cuatro de la mañana. De lo que había por allí da para escribir otro día.

Lunes día tranquilo y normal, el teléfono me llama distante como quien sabe decir adiós. Me acuesto y me duermo sin problema ni problemas. Tan pronto por fin.

El martes saco un billete para irme a Valencia en fallas, quedo con gentes nuevas y de siempre para verlos allá, para ver si los sures suenan o por lo menos apunto unas pistas para el camino. Pistas no de esquí. Con piernas.

El miércoles hago un examen de cimentaciones de verdad, y me pongo a escribir en el blog y me doy cuenta de que estoy mucho mejor que de costumbre.

El infierno no son los otros sino uno mismo aunque también, y también y además el cielo.

Que pasen siempre tantas cosas, que me siento vivo que no feliz. Pero contento y con ganas.
Y agradecido con locura a quien me quiere y a quien me quiera. Bien


Jadis, si je me souviens bien, ma vie était un festin où s'ouvraient tous les coeurs, où tous les vins coulaient.
Un soir, j'ai assis la Beauté sur mes genoux. - Et je l'ai trouvée amère. - Et je l'ai injuriée.
Je me suis armé contre la justice.
Je me suis enfui. O sorcières, ô misère, ô haine, c'est à vous que mon trésor a été confié !
Je parvins à faire s'évanouir dans mon esprit toute l'espérance humaine. Sur toute joie pour l'étrangler j'ai fait le bond sourd de la bête féroce.
J'ai appelé les bourreaux pour, en périssant, mordre la crosse de leurs fusils. J'ai appelé les fléaux, pour m'étouffer avec le sable, avec le sang. Le malheur a été mon dieu. Je me suis allongé dans la boue. Je me suis séché à l'air du crime. Et j'ai joué de bons tours à la folie.
Et le printemps m'a apporté l'affreux rire de l'idiot.
Or, tout dernièrement, m'étant trouvé sur le point de faire le dernier couac ! j'ai songé à rechercher la clef du festin ancien, où je reprendrais peut-être appétit.
La charité est cette clef. - Cette inspiration prouve que j'ai rêvé !
"Tu resteras hyène, etc..." se récrie le démon qui me couronna de si aimables pavots. "Gagne la mort avec tous tes appétits, et ton égoïsme et tous les péchés capitaux."
Ah ! j'en ai trop pris : - Mais, cher Satan, je vous en conjure, une prunelle moins irritée ! et en attendant les quelques petites lâchetés en retard, vous qui aimez dans l'écrivain l'absence des facultés descriptives ou instructives, je vous détache des quelques hideux feuillets de mon carnet de damné.

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