Los domingos o el domingo es el día en el que G tiene razón que se echa de menos tener una novia para ir de paseo aún que hace sol aunque empieza el frío despacio, incluso para ir de paseo o al cine cuando llegue el invierno - cuando llega el frío cuando nada es mío cuando el mar es único y ajeno (el mundo sórdido y ajeno) - un invierno desesperadamente negra. Los inviernos, la noche, el domingo, cuando llego a la casa vacía, cuando tengo tiempo.
En el balcón me ha crecido una planta de marihuana y no he puesto un circo, yo que no fumo desde hace seis meses o más, vinieron unos amigos y echaron unas semillas en el tiesto de la terraza donde se pudren varias plantas desde hace tiempo, y renacen tímidas hojas verdes en primavera sin que necesiten de que las riegue, dejaron las semillas en el tiesto sin la esperanza de ver un día la planta crecer, y sin embargo en ello está. Tengo que arrancarla, no vaya a ser que me meta en un lío por nada.
Y ahora me pongo a trabajar un rato, espero que todo este sacrificio valga la pena, pronto.
Y la planta que desplanto también es un signo de esperanza (en la tripa).
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