Demasiado trabajo al mismo tiempo. Y sin embargo no me ahogo.
Estaré aprendiendo, antes me ahogaba con el humo, y ahora con la prisa y con la soledad. Me voy a correr por el parque por las noches, al menos se que ese ahogo es real (, y después la calma como tras la tempestad).
Me conocen en el infierno. Todo pasa muy deprisa o muy despacio, la inmovilidad en medio de las carreras, mirar quieto como ahora como la cafeína recorre el tiempo y la gente se afana en los teléfonos y en los ordenadores.
Y parece que esté quieto, fuera, . Diría que esta realidad no me pertenece, que estoy de vacaciones de no se qué ocupación posible, no se de qué vida paralela (tal vez, y sólo tal vez y a veces pienso que el alma se me ha quedado en alguna vida paralela, y juega con mis hijos).
Esperemos que el verano traiga nuevas palabras, de momento estoy de acuerdo en que escribir esto es peor que el silencio.
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